O todo o nada, así es la cosa.
O me quieres, o no me quieres. O te caigo bien como soy, o no me soportas. Aquí no hay vaso medio lleno. Aquí es a tope, que se desborde, o en empty como después de un roadtrip de día domingo con las gasolineras cerradas. Así, en esencia: o todo o nada.
Pero es que no siempre funciona la cosa. En una discusión, no todo es blanco y negro, no es tan sencillo. En medio de los matices de gris podemos ver, quizás, un chispo de luz en la opinión de otro, y entonces, ¿porqué ser tan tajante con todo – tan fuerte con una misma? Pues, porque sí. Porque la vida está llena de incongruencias, y de cositas que joden.
La dieta, por ejemplo; la maldita dieta. O nos tiramos de pecho y andamos de conejas entre lechuga, zanahorias y agua, o nos vamos a lo Farruko… desacataos; sumergidos en una utopía de bacalaítos y coctelitos tropicales que nos dejan de show… hasta que tenemos que pararnos en la pesa (o abrocharnos el pantalón, lo que venga primero.). Con el gimnasio igual: o vamos todos los días, o no vamos ná ¿no te jode?
¡Te digo más! Cuando comencé este embeleco para endulzar mis ratitos de ocio y simular que trabajaba en este gran proyecto de vida detrás del monitor, mientras mis dedos hacían el workout de su vida sobre el teclado, el plan era “un blog post al día.” ¡No te digo yo! preparando el terreno para el fracaso. El primer día que no pude cumplir con la meta establecida, me tiré el viejo ¡SE JODA! Al carajo el blog. Si no puedo hacerlo como quería, pues no lo hago: AT ALL. Pero sigo aquí, escribiendo como si mi vida dependiera de ello. Sigo sintiendo la misma satisfacción cuando le doy publish al final de un escrito luego de semanas sin hacerlo que si hubiese hecho lo mismo el día anterior. ¿Pues entonces no es todo o nada, no?
Entonces SI podemos ir al gimnasio regularmente y tomarnos un día de descanso sin que sea sinónimo de rajarnos. Entonces SI podemos darnos un gustito sin tirar toda la dieta a pérdida (podemos comernos el tostón sin hartarnos el platanal).
Algunas de las cositas que más joden, no son las que vienen de afuera, son las que viven sin pagar renta en la mente. Hoarders de limitaciones. Multiplicadores de obstáculos. Cositas que joden.



