Una de las cosas que más disfruto de mis hijos adultos, es el no tener que bregar con una de las cositas que más joden – “las mamás del salón.” Creo que una reciente interacción en mis redes me recordó cuánto las detestaba. ¡Detestaba con “J”!
Son estas mujeres que se quedaron con las ganas de ser líderes en su primera vuelta a la escuela superior… cuando tenían edad para ser estudiantes y no las madres de los estudiantes actuales. Sin embargo, en esta nueva vuelta al colegio, es como si hubieran inhalado el polvo de la tiza de la pizarra, y soñando con ser prom queens, crean su propia poltrona para liderar cualquier evento, bake sale o bautizo de muñeca con el título ideado y para este tipo de individuo… ROOM MOTHER.
Fíjate que lo de “mother” les cae, porque ¡sea la madre! Son como los viajeros con priority boarding, que abordan directo, sin hacer fila, con la oreja del principal como destino final. Honestamente, ¿es necesario esto? ¿No podemos dejar que nuestros hijos crezcan y desarrollen sus habilidades y destrezas de líderes, administradores y comunicadores sin la intervención de adultos? Tal vez sea esta la manera en que se le indoctrina a los hijos y se les muestran los primeros pasos y el camino a la corrupción. Así quizás le enseñamos el abuso de poder… no importa cuan petardito sea el offsping, la presi de la clase siempre tendrá como munición a la madre metiche, que con sash de room mother, cual candidata a Miss Piel Canela, formará el lío de los pastores con tal de que su hija salga ilesa de cualquier situación. Sería GENIAL limitar la intervención adulta en asuntos de menores en situaciones en la que los adultos no tienen nada que aportar.
Que un muchachito no fue a la fiestecita de la clase, que el otro no se aprendió la coreografía tipo Dancing with the Stars para el Field Day, que las galletitas que trajo la otra para el Bake Sale eran de bolsita, y no hechas en casa. ¿Qué hay que notificar sobre todo esto al principal? Basta con que son todos comidilla de la hora del coctel de las Room Mothers y secuaces. Ah, pero “Alto al Bullying…” PAR FAVARRR!!!
Si bien es cierto que los padres tenemos que estar ahí como safety net mientras nuestros hijos se lanzan a las aventuras que la vida les pone de frente, no es nuestro lugar el lanzarnos con ellos colgados de su espalda con un brazo ya extendido y listo para abrazar el trapecio que les viene pa’ encima a la menor provocación, sin darles a ellos antes la oportunidad de hacerlo primero. Soltemos para que ellos igualmente suelten y dejémosle crecer sin la presión de adultos que claramente no cumplieron sus deseos de liderazgo y que en medio de su delirio de grandeza, amenazan con interponer sus ansias de poder, a su necesidad de crecer.



